El tiempo instrumental

El horario puede verse como una consideración instrumental del tiempo, puesto que es la clave de la noción de productividad. En principio es fácil acordar que el "horario europeo" (sobre todo la jornada laboral continua y relativamente corta) es el más productivo. La paradoja está en que es también el tipo de horario que permite más tiempo libre.

Como queda dicho, hemos seleccionado las "muestras estratégicas o cualitativas" para situar la parte de la población más cercana al modelo europeo de horario. Sin embargo, la opinión de los entrevistados es que todavía se advierte que el horario español es distinto del europeo. Concretamente, el 44% sostiene que su horario es distinto del europeo, frente a solo el 29% que lo considera parecido. Una alta proporción no sabe qué decir (28%). Hay que reconocer que la pregunta es de las difíciles, pues también hay sutiles diferencias entre los distintos países europeos. No sólo eso; la idea de un horario determinado puede que admita grandes variaciones individuales. Pero puede funcionar la creencia común de que el grueso de los europeos trabajan menos horas que los españoles, con jornada continua y con un horario más temprano. Está muy claro que son los ocupados los que más favorecen la impresión de que sus horarios se parecen a los europeos. Es lógico; estamos hablando de unos ocupados cuyos trabajos responden más bien a la jornada continua y reducida (tabla 3.1).

Tabla 3.1 (2002) Comparación de sus horarios con los de la Unión Europea como conjunto por actividad, sexo y edad
Base:"españoles domésticos activos" % los horarios propios son...
% horizontales distintos parecidos no saben decir
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


43
47
45

35
22
15

22
33
41
Sexo

varones
mujeres


43
45

31
24

26
30
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


47
42
43

17
35
31

37
24
26
Total 44 29 28

Más difícil es valorar si el horario español (se supone que el tradicional) es mejor o peor que el europeo. La verdad es que las opiniones están muy poco cristalizadas. Solo el 10% opina que sería conveniente incorporarse de lleno al horario europeo. El 24% prefiere seguir con el horario español (aunque, por otra parte, ya sabemos que está en un periodo de transición). El grueso de las opiniones se sitúan en la zona indeterminada. El 29% opina que las cosas sigan como están, cada uno con su horario. El 4% considera que ya no hay diferencias. El 33% no opina. Quizá la principal conclusión de esos datos es que es menester una activa campaña informativa para que el público se percate de las ventajas e inconvenientes de uno y otro sistema. Las ventajas serán siempre instrumentales, relacionadas con la productividad. Como puede verse, no es la actitud dominante de los españoles consultados, y eso que se trata del grupo estratégico que más se acerca al horario europeo. La conclusión tiene que ser muy pesimista para los que confían en un proceso natural de convergencia con la pauta europea. El pesimismo se acentúa porque el grupo más instruido y joven de los estudiantes-profesionales corresponde al mayor "nacionalismo" con respecto a los horarios (tabla 3.2).

Tabla 3.2 (2002) Valoración del horario europeo frente al español, por actividad, sexo y edad
Base:"españoles domésticos activos" % ¿cuál es mejor?
% horizontales el europeo el español cada uno con el suyo no hay diferencias no saben
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


12
8
8

22
23
31

31
30
24

3
5
3

32
35
33
Sexo

varones
mujeres


11
9

25
22

30
29

4
4

30
37
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


12
12
8

28
24
22

27
24
33

2
4
4

32
36
32
Total 10 24 29 4 33

Hay una pregunta más general en la que se comparan "los hábitos cotidianos (horarios y otras costumbres)" de la Unión Europea y los de España. Se trata de valorar si el cambio en la dirección de la pauta europea produciría un aumento de la calidad de vida de los españoles. Es decir, aquí se apunta el carácter expresivo del horario, más allá de su significación instrumental (productividad). Entra aquí el componente europeísta que, como es sabido, es muy destacado en España. Ahora es una clara mayoría la que está a favor del cambio en la dirección europea (52%). Solo el 25% se oponen a ese cambio. Apenas se perfilan diferencias sustanciales según la actividad, el sexo y la edad. Solo se anota que la resistencia al cambio es algo mayor en la minoría de los estudiantes-profesionales, quizá porque ellos ya gozan de un buen nivel de vida. Nótese que se trata de una pregunta que se refiere al cambio de modo general, el de los "hábitos cotidianos", que es algo más que el horario. Después de todo, los cambios más generales que han tenido lugar en la sociedad española de la última generación tienden a converger con el modo de vida del resto de europeos. Precisamente, nos ocupamos del horario porque ahí parece haber una cierta resistencia. En definitiva, los españoles desean el objetivo del tenor de la vida de los europeos (centrales), pero manteniendo algunas tradiciones. (Tabla 3.3).

Puede que la opinión favorable al horario europeo tenga que ver con una actitud previa más general a ver el lado optimista de los cambios. Al menos, esa suposición se deriva de los datos aquí recogidos. Por ejemplo, el 58% de los que dicen confiar en la gente perciben que aumentaría la calidad de vida en España con la introducción de los hábitos europeos. En cambio el porcentaje desciende diez puntos para los que dicen no confiar en la gente. Una vez más, se demuestra lo difícil que es un cambio tan aparentemente sencillo como el del horario cuando tanto depende de difusos factores de cultura y personalidad.

Tabla 3.3 (2002) Opinión sobre el cambio en la dirección de la pauta europea de horarios y otros usos, por actividad, sexo y edad
Base:"españoles domésticos activos" % ¿el cambio contribuiría a mejorar la calidad de vida de los españoles?
% horizontales si no otras contestaciones y sin información
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


54
50
49

24
23
33

22
18
19
Sexo

varones
mujeres


55
48

26
25

19
27
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


50
54
52

29
24
24

21
23
24
Total 52 25 22

Aunque predomine una cierta meta europeísta, la actitud ante el horario del pequeño comercio se inclina del lado tradicional. El 51% está a favor de que los pequeños comercios y servicios cierren a mediodía, frente al 27% partidario de la jornada continua. Solo el 3% acepta la libertad de horarios. Lo menos esperanzador para el hipotético cambio es que las personas de menos edad son las que favorecen más la solución tradicional de que los comercios y servicios cierren a mediodía. Pesa mucho la tradición reglamentista española que asegura esa inercia de la jornada partida del comercio y los servicios. Recordemos que esa opción no solo la favorecen los representantes del gremio comercial sino (extrañamente) los sindicatos. Es uno de los residuos de más difícil reducción respecto a la propuesta de adaptación del horario a la tendencia europea. Recordemos, una vez más, que la opinión reseñada corresponde al sector de población que, de hecho, vive más próximo al horario europeo. Sin embargo, se mantienen algunas pautas del horario tradicional como esa del horario partido en el comercio que objetivamente resulta tan poco racional. La escasa racionalidad debe medirse al menos desde el punto de vista de la gestión del tiempo por parte de los consumidores. (Tabla 3.4).

Tabla 3.4 (2002) Opinión ante la posibilidad de la jornada continua en el pequeño comercio y otras actividades de servicios, por actividad, sexo y edad
Base:"españoles domésticos activos" % es mejor...
% horizontales cerrar a mediodía jornada continua libertad de horarios otras contestaciones y no contestan
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


49
49
59

28
31
19

4
4
2

19
16
20
Sexo

varones
mujeres


49
53

27
27

3
4

21
15
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


55
52
48

24
27
29

3
4
3

19
17
19
Total 51 27 3 18



© 2007 ARHOE - Asoc. para Racionalizar los Horarios Españoles | Aviso Legal | Protección Datosinfo@horariosenespana.com