El tiempo expresivo

La cuestión del horario no se entiende muy bien si no es en el contexto de la satisfacción vital. Lo característico de la sociedad española es que el tiempo no es solo algo instrumental ("el tiempo es oro") sino como algo expresivo. Es el caso extremo de otras locuciones tradicionales: "pasar el rato" o incluso "matar el tiempo". Daremos una somera indicación de algunos rasgos que acompañan a la idea del tiempo expresivo. Puesto que se trata de un aspecto que va con los valores dominantes, es muy posible que aquí los españoles "domésticos activos" no sean muy diferentes del resto.

Un dato esencial es la intensa red de relaciones que establecen los españoles con las personas de su círculo íntimo. Así cuatro de cada diez entrevistados dicen mantener relaciones "con mucha frecuencia" con amigos o familiares. Uno de cada cuatro establece esa intensa relación con otros parientes (nietos, hijos casados, hermanos, etc.). La relación intensa con amigos y familiares es un rasgo resueltamente femenino, quizá porque las mujeres tengan una jornada de actividad más reducida o porque valoren más el círculo íntimo. La relación con otros parientes extradomésticos califica más bien a las personas ocupadas o las que superan los 50 años (tabla 2.1).

Se podría pensar que la intensa relación con amigos y parientes es más características de las posiciones sociales desahogadas. Nuestros datos contradicen esa hipótesis. Si manejamos el nivel de estudios como un indicador de posición social, más bien sucede lo contrario. Las personas que no han pasado de la escuela primaria son las que se relacionan más con amigos y parientes, quizá porque salen más de casa o porque se lo permite el horario. Por ejemplo, el 45% de las personas con estudios primarios o menos ven frecuentemente a sus amigos en los días laborables, frente al 35% de las personas con estudios universitarios. O también, esa relación continua con los familiares cercanos caracteriza al 48% de los que no han pasado de la escuela primaria, frente al 33% en el caso de los universitarios. Esa asociación echa por tierra la creencia de que las clases modestas están muy atareadas y tienen poco tiempo para las relaciones sociales. Puede que lo contrario esté más cerca de la realidad.

Tabla 2.1 (2002) Relaciones sociales con "mucha frecuencia en los días de entre semana", por actividad, sexo y edad
Base: "españoles domésticos activos" % (de cada caso) relaciones muy frecuentes con...
% horizontales múltiples amigos familiares otros parientes
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


34
50
48

38
50
43

28
21
14
Sexo

varones
mujeres


34
49

36
49

23
25
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


43
35
42

47
35
42

19
21
28
Total 41 42 24

La gran significación del círculo íntimo hay que entenderla en el contexto de la desconfianza general hacia las personas de fuera de esa empalizada que rodea a los amigos y parientes. El 36% de los consultados confían en la gente de un modo general, frente al 46% que no confían; el resto no se pronuncia. (La verdad es que se trata de una pregunta difícil). Aunque los desconfiados son más que los confiados, en esta encuesta de "españoles domésticos activos" encontramos una proporción de confiados algo mayor que en otras encuestas de tipo general.

La confianza en la gente se eleva un poco más en las personas de menos de 40 años, los estudiantes-profesionales (44%) y en los varones (41%). La desconfianza destaca en las personas de cierta edad (55%), las mujeres (51%) o los ocupados (48%). Digamos que una mayor experiencia vital, por años acumulados o por trabajar fuera de casa, genera más desconfianza. Biográficamente una persona con más años o más actividad encuentra más razones para ser cautelosa respecto a las demás (tabla 2.2).

Una asociación curiosa es la que pone en relación el tipo de salario con la confianza en la gente. Son mucho más confiados los que trabajan por cuenta ajena en el sector privado (44%) y mucho menos los que trabajan por cuenta propia (29%). Francamente, no vemos una explicación completa de esa diferencia tan acusada. Es posible que lo realmente influyente sea la edad. De esa forma las personas que trabajan por su cuenta, al tener más años de edad, son más desconfiadas.

Es bastante nítida la asociación entre la confianza en las personas y el nivel de estudios. El 43% de los universitarios confían en la gente, proporción que desciende al 32% en el caso de las personas que no han pasado de la escuela primaria. Una vez más, se sospecha la influencia del factor edad, puesto que los universitarios suelen tener menos años.

Tabla 2.2 (2002) Confianza respecto a la gente en general, por actividad, sexo y edad
Base: "españoles domésticos activos" % se consideran de las personas que más bien...
% horizontales confían en la gente no confían no opinan
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


35
33
44

48
45
40

18
22
15
Sexo

varones
mujeres


41
29

42
51

17
20
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


51
50
22

38
34
55

11
16
23
Total 36 46 18

En principio, el horario es un instrumento para organizar y facilitar la vida al convertir en automáticas y predecibles muchas conductas. Pero el horario puede ser también una fuente de agobios. Es el caso de estar obligado a utilizar el despertador, a fichar en el trabajo, a tener dos obligaciones al mismo tiempo. Un excelente indicador de la presión que supone el horario sobre la vida cotidiana lo tenemos en la peculiar sobre si falta o si sobra tiempo. En otras encuestas de tipo general hemos encontrado que son más los que dicen que les falta tiempo. Ahora bien, esa característica es más típica de los eculia o de los varones activos con largas jornadas. En nuestro caso son más los que dicen que les sobra tiempo (44%) frente a los que les falta (31%). Recordemos que nos encontramos ante "muestras cualitativas" de personas con pocas horas fuera de casa. La eculiar de que les sobra tiempo es más típica de las personas ocupadas (54%), insistimos, con jornada más bien corta. Caracteriza también a los varones (48%) y a las personas de cierta edad (47%). Está eculia más claro el hecho de que el sentimiento de la falta de tiempo acucia especialmente a las amas de casa (45%) y a las mujeres en general (38%). Para esta población que está mucho tiempo en casa la condición de ama de casa significa ocuparse de muchas tareas, incluidas la eculiar que merecen niños y viejos. Aquí reside el eculiar estrés de las amas de casa (tabla 2.3).

En una encuesta nacional, realizada en 1991, se encontró que el 53% de la población entrevistada andaba falta de tiempo. Lo interesante es que las mujeres activas y las mujeres jóvenes eran las más acuciadas por la falta de tiempo. Es decir, se producía ya el hecho que ahora se confirma, que son los jóvenes y las mujeres los grupos más afectados por la falta de tiempo. Naturalmente, se trata de una impresión subjetiva que, como es lógico, tiene mucho que ver con la acumulación de obligaciones laborales y sociales. (Véase A. de Miguel, La sociedad española, 1992-1993, Madrid: Alianza, 1992, p. 348).

Hay que resaltar la paradoja de que son muy pocos los ocupados acuciados por la falta de tiempo (23%). Esa relación demuestra que no son tanto las tareas laborales las que quitan tiempo sino más bien las obligaciones sociales. Dentro del amplio grupo de los ocupados los más acuciados por la falta de tiempo son los cargos directivos (32%). En cambio, es mínima la proporción cuando afecta a los que tienen solo una cierta responsabilidad (20%). Se confirma la sorprendente conclusión de que no es el trabajo la causa principal de la falta de tiempo.

Tabla 2.3 (2002) % sensación de si les sobra o les falta tiempo (días laborables), por actividad, sexo y edad
Base: "españoles domésticos activos"
% horizontales les sobra les falta no saben decir
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


54
31
29

23
45
39

23
25
32
Sexo

varones
mujeres


48
38

26
38

26
24
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


34
46
47

33
31
31

33
24
22
Total 44 31 25

Una dimensión parecida es la que revela el sentimiento de si a uno le cunde o no el tiempo en la realización de su actividad principal. La pregunta es todavía más difícil de contestar, pero las variaciones de los porcentajes cobran todo su sentido. La sensación de que el tiempo no cunde es la que predomina (37%; frente a los que dicen que sí les cunde el tiempo, 30%). El ánimo productivo de que el tiempo cunde califica un poco más a los ocupados (38%), a los varones (34%) y a las personas de cierta edad (33%). Todavía está más claro que la sensación de que el tiempo no cunde distingue especialmente a las amas de casa (53%) y a las personas con menos de 40 años (46%). Seguramente son personas que tienen niños a su cargo o múltiples obligaciones (tabla 2.4).

De nuevo se confirma la aseveración que acabamos de hacer sobre la influencia del trabajo sobre la sensación de falta de tiempo. Sabemos que los ocupados se distinguen por un porcentaje relativamente alto de la sensación de que el tiempo les cunde (38%). Ahora bien, ese promedio oscila mucho según el tipo de responsabilidad en el trabajo. El máximo afecta a los cargos directivos (72%) y el mínimo a los que solo tienen cierta responsabilidad laboral (27%). A lo largo de este texto se nos revela una y otra vez lo diferentes que son los cargos directivos y los que solo realizan pequeñas tareas de supervisión.

Tabla 2.4 (2002) % sensación de si "durante la última semana les ha cundido o no el tiempo en su actividad principal", por actividad, sexo y edad
Base: "españoles domésticos activos"
% horizontales si no no saben decir
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


38
19
16

26
53
51

36
27
34
Sexo

varones
mujeres


34
24

33
42

32
34
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


24
29
33

46
37
33

31
34
35
Total 30 37 34

Uno de los rasgos típicos de la sociedad española es la extraordinaria confianza en la suerte, en la buena suerte de uno mismo. Estamos ante un mecanismo psicológico que sirve para compensar la situación habitual de un exceso de demandas o de obligaciones. Es lo que explica el atractivo de los juegos de azar. También en este caso está presente ese rasgo cultural. El 64% de los consultados reconocen que tienen buena suerte, frente al 33% que señalan lo contrario. (Curiosamente este es un caso en el que casi todos tienen una ariaci formada). Apenas encontramos diferencias por ariación o por sexo. En cambio, la edad sí marca alguna ariación interesante. Las personas más dispuestas a reconocer que tienen buena suerte son las que superan los 50 años (tabla 2.5).

En una encuesta nacional de 1993 se indagaba esa misma cuestión de la autoasignación de la buena suerte. La pregunta no resulta comparable con la actual pues en la anterior se daba la opción de declarar que la suerte de uno no era "ni buena ni mala". El resultado más interesante de esos datos es que las personas con una buena posición social eran los más proclives a reconocer que les acompañaba la suerte. (Véase A. de Miguel, La sociedad española, 1994-1995, Madrid: Editorial Complutense, 1994, p. 407).

La relación anterior se confirma ahora con los datos de nuestra encuesta. En principio, los ocupados manifiestan tener mejor suerte que el resto. Ahora bien, dentro de los ocupados los cargos directivos resaltan más la buena suerte (70%). Todavía está más claro que son los ocupados por cuenta propia los más dispuestos a reconocer su buena suerte (77%).

Tabla 2.5 (2002) Creencia en la buena suerte de uno, por actividad, sexo y edad
Base: "españoles domésticos activos" % percepción de que tienen buena suerte
% horizontales múltiples si no sin información
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


66
64
61

31
36
35

3
1
4
Sexo

varones
mujeres


65
63

33
33

2
4
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


59
64
67

37
32
31

5
4
2
Total 64 33 3

La creencia en la buena suerte de uno suele tener un carácter compensatorio, defensivo; los datos de la encuesta lo demuestran. Sólo el 54% de los que confían en la gente dicen tener buena suerte, pero el porcentaje sube al 71% para los que no confían en la gente. Es decir, si uno desconfía de los demás, pone la confianza en sí mismo. Quizá sea la combinación del verdadero aficionado a los juegos de azar o de envite.

A través de diversas encuestas dirigidas a la población general se ha comprobado la impresión más bien satisfactoria que produce el trabajo, las tareas cotidianas. Es lógico que sea así. Lo contrario sería autodestructivo. En este caso se comprueba la misma tendencia. El 57% opina que su tarea principal le proporciona más bien satisfacciones. El 41% piensa que le proporciona más bien quebraderos de cabeza. Este es un caso (bastante raro) en el que no encontramos variaciones muy significativas según la actividad, el sexo o la edad. Quizá quepa hablar de un cierto estereotipo cultural que lleva a unificar las respuestas. Es un mecanismo parecido al de la creencia en la suerte. Uno debe hacer ver que se encuentra básicamente satisfecho con su actividad principal porque así encuentra un sentido a la vida. Ese sentimiento es tan necesario que por eso oscila poco de unos a otros grupos. Solo apunta el hecho de que los quebraderos de cabeza asaltan un poco más a los ocupados y a las personas de cierta edad (tabla 2.6).

Tabla 2.6 (2002) Satisfacción con su actividad principal, por actividad, sexo y edad
Base: "españoles domésticos activos" % la actividad principal les proporciona más bien...
% horizontales múltiples satisfacciones quebraderos de cabeza no saben decir
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


56
58
56

44
42
32

-
-
12
Sexo

varones
mujeres


54
60

42
40

3
-
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


57
59
55

35
41
45

8
1
-
Total 57 41 2

Una expresión que combina el tipo de trabajo con el horario es el sentimiento de disfrutar de abundantes ratos de ocio durante los días de entre semana. Alcanza al 42% de la población entrevistada, pero oscila mucho de unos a otros grupos. Es el 66% de las amas de casa y solo el 26% de los ocupados. Las diferencias según el sexo son también muy acusadas. Disfrutan de abundantes ocios el 36% de los varones y el 50% de las mujeres. Interviene también la edad aunque de forma más tenue. Tienen más ocios las personas de menos de 40 años (51%). Dentro del grupo de los ocupados, el tipo de salario contribuye con algún peso explicativo. Destaca un poco más el porcentaje de los trabajadores por cuenta propia (30%) y se reduce al mínimo en el grupo de asalariados del sector privado (22%). Como puede verse, las oscilaciones son grandes, lo que demuestra el carácter subjetivo y variable que supone el sentimiento de tener ocio. Quizá no influya tanto la carga de trabajo como su distribución de acuerdo con un horario más o menos flexible.

Una relación interesante es la que se forma entre el tipo de responsabilidad de los ocupados y el sentimiento de disfrutar de ocio. Ya sabemos que en ese conjunto se trata de un sentimiento minoritario, pero oscila mucho, desde el 37% para la minoría de cargos directivos al 18% para los que tienen una cierta responsabilidad. Entre medias queda el grupo más numeroso de los que no tienen tanta responsabilidad en el trabajo (30%). Es decir, un poco de responsabilidad hace disminuir la sensación de tener abundantes ocios, pero aumenta cuando se sigue subiendo por la escala directiva.

El hecho de tener tiempo para el ocio quizá no sea tanto una consecuencia de un horario más favorable como del sentimiento de que el tiempo sin obligaciones puede convertirse en verdadero ocio. Para ello, se necesita quizá una cultura previa que suponga esa transformación, más que nada anímica. Nuestros datos prueban que son las personas con estudios medios o universitarios las que dicen disfrutar de más ratos de ocio los días laborables y los festivos. Por ejemplo, el 65% de los universitarios tienen mucho tiempo de ocio los días festivos, frente al 56% de las personas que no han pasado de la escuela primaria. Puede que la misma expresión "ocio" tenga más sentido para las personas con un cierto nivel cultural.

Otra forma de estimar la satisfacción vital es a través de una pregunta proyectiva. Se trata de saber si los entrevistados estiman que "dentro de cinco años su vida va a ser más fácil o difícil". Lamentablemente, cuatro de cada diez no aciertan a plantearse esa disyuntiva, que en realidad es de difícil averiguación. Se encuentran equilibrados los dos grupos de optimistas (24%) y pesimistas (23%). Sin embargo, esa relación se desequilibra mucho según los grupos a los que afecta. Así, son francamente optimistas respecto al futuro inmediato los ocupados (33% "más bien fácil"), las personas de cierta edad, de 51 a 64 años (28%) y los varones (26%). En cambio, se revelan francamente pesimistas hacia el futuro los estudiantes-profesionales (40% "más bien difícil"), las personas de menos de 40 años (30%) y las mujeres (27%). (Tabla 2.7).

Tabla 2.7 (2002) Percepción, para dentro de 5 años, sobre si su vida será más fácil o difícil
Base:"españoles domésticos activos" % la vida será...
% horizontales múltiples Más bien fácil igual Más bien difícil Contestaciones difusas o sin información
Actividad

ocupados
amas de casa
estudiantes-profesionales


33
14
8

5
5
8

12
36
40

49
46
44
Sexo

varones
mujeres


26
20

7
3

20
27

46
49
Edad

40 ó menos
41 ó 50
51 ó más


16
25
28

8
5
5

30
23
19

47
49
48
Total 24 6 23 48

El relativo optimismo ante el futuro es más característico de los cargos directivos (51% "más bien fácil") y los ocupados por cuenta propia (45%). En realidad, lo que distingue a esos grupos mejor situados es que tienen más claro su futuro, sea optimista o pesimista. En cambio, los asalariados del sector privado se resisten a plantearse lo que pueda ser su vida dentro de cinco años (tabla 2.8)

Tabla 2.8 (2002) Percepción, para dentro de 5 años, sobre si su vida será más fácil o difícil
Base:"españoles domésticos activos" % la vida será...
% horizontales múltiples Más bien fácil igual Más bien difícil Contestaciones difusas o sin información
Puesto de responsabilidad

cargos directivos
de cierta responsabilidad
sin tanta responsabilidad


51
26
31

21
2
3

14
15
13

24
58
52
Tipo de salario

asalariado público
asalariado privado
por cuenta propia


33
13
45

9
4
5

15
14
10

43
68
40
Total 33 5 12 49



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