Señoras y señores. Bienvenidos a la última sesión de los Encuentros Interdisciplinares del curso 2004-2005, que es un curso singular puesto que se cumplen los 30 años desde la fecha, 1974, en que empezó a funcionar este Campus de Madrid. Yo a este respecto quiero dedicar un recuerdo a D. Vicente Mortes, que fue quien se empeñó más para que el IESE abriera una "sucursal", vamos a llamarlo así, en Madrid.
Durante este curso, en los 9 encuentros que ha habido hasta éste que es el décimo, hemos tratado:
He leído los títulos para que se viera el carácter multidisciplinar que tienen estos encuentros, puesto que los temas que hemos tocado son de lo más diverso y siempre hemos tenido la suerte de que vosotros, los habituales, le dedicarais la atención que tanto agradezco.
El tema de hoy es 'Racionalizar nuestros horarios, un reto necesario'. El 15 de junio de 2002, hace 3 años por tanto, tuvimos aquí un Encuentro Interdisciplinar con el título 'Los horarios españoles y la vida familiar'. Los ponentes fueron D. Juan Iranzo, Director del Instituto de Estudios Económicos y D. Amando de Miguel, Catedrático de Sociología. En aquel encuentro que hicimos con la participación de la Fundación Independiente, su presidente, D. Ignacio Buqueras, que también hoy nos honra con su presencia, intervino y todo lo que él y demás participantes dijeron quedó recogido en un libro que se llama 'La Hora de Europa, la Hora de España' Y desde entonces, la Fundación Independiente con el empuje de su Presidente, ha venido tratando de este tema, constituyéndose una Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios españoles y su Normalización con los países de la Unión Europea. Actualmente, se sigue trabajando en esta idea y la puesta en marcha de un Observatorio de los Horarios.
La Fundación Independiente, que organiza también con nosotros este encuentro de clausura, sostiene que para conciliar la vida personal, familiar y laboral hay que racionalizar nuestros horarios introduciendo más flexibilidad y más libertad. De esto es de lo que vamos a tratar y para ello disponemos de cuatro ponentes que han tenido la amabilidad de aceptar nuestra petición, cosa que sinceramente agradezco.
En primer lugar hará uso de la palabra D. Ignacio Buqueras. Es Economista, Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Doctor en Ciencias de la Información y Técnico Superior en Relaciones Públicas. Entre las muchas responsabilidades sociales que ha afrontado, citaré que fue Presidente del Círculo Catalán de Madrid del año 80 al 84 y Presidente de la Fundación Independiente desde el 95 hasta el 2004. Actualmente es Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles. En los últimos 30 años, ha publicado multitud de artículos y libros. Ha participado en congresos y conferencias. Le doy ya la palabra.
Esta sesión se está retransmitiendo por Internet a través de las páginas de:
Así que estamos conectados en la red en directo.
Buenas tardes a todos, tanto los que están aquí presentes como a aquellas otras personas, como bien decía D. Rafael Termes que nos están siguiendo a través de tres páginas web, gracias a la colaboración que hemos establecido con la Fundación Telefónica, a la que agradezco su especial apoyo. Se lo agradezco especialmente, porque de la misma manera que hace tres años le planteé la posibilidad de celebrar un Encuentro Interdisciplinar sobre los horarios, cuando yo le ofrecí la conveniencia de celebrar este tercer aniversario y hacer públicamente un balance de las actividades desarrolladas estos tres años, desde el primer momento abrió las puertas del IESE. Por lo tanto expreso mi gratitud a él, al IESE y a todas las personas que han colaborado para que este acto se pueda celebrar magníficamente. También a ustedes, que en una tarde soleada, en lugar de estar en otros lugares apetecibles, están aquí con nosotros para acercarnos a un tema que consideramos no solamente importante sino trascendente para los 44 millones de españoles. Gracias también a los tres ponentes, que cuando les llamé invitándoles a participar en este acto, desde el primer momento pusieron su agenda a nuestra disposición.
Finalmente, permítanme una observación importante, además de la proyección de este acto por internet, todo lo que aquí se diga, no sólo por parte de los ponentes sino también por parte de ustedes, cuando intervengan en el coloquio, tendrán la posibilidad de leerlo. Todo se está grabando, posteriormente se transcribirá y de la misma forma que las intervenciones de hace tres años, están recogidas en el libro: "La hora de Europa, la hora de España", editaremos otro, que se presentará el próximo octubre, que entre otros temas incluirá este Encuentro Interdisciplinar.
Permítanme que les recuerde mis palabras en este mismo salón hace tres años. Les decía que la Fundación Independiente tiene como objetivo prioritario el fortalecimiento de la sociedad civil y el intentar que la ciudadanía sea cada día más participativa, asociativa, solidaria y democrática, tomo el acuerdo de incidir en el campo de los horarios por considerar que los ciudadanos españoles no tienen tiempo para dedicar sus esfuerzos, su voluntad de apoyo a la sociedad civil, sean fundaciones, asociaciones, ONG. Somos el único país de Europa que tiene unos horarios podríamos decir irregulares, por decirlo de manera amable y que, si queríamos que los ciudadanos pudieran ser participativos y asociativos teníamos, en primer lugar intentar ayudar a cambiar nuestros horarios, para hacerlos más europeos, más similares a los que tenía España hasta los años 30 del siglo pasado.
Me permito informarles, si no lo saben, al tiempo que les invito a visitar cualquier hemeroteca para que puedan comprobar que hasta los años 30 España tenía unos horarios y unos hábitos parecidos a los actuales de París, Londres y cualquier otra ciudad europea. Se almorzaba entre 12 y 1 del mediodía, se cenaba entre 7 y 8 de la tarde, y en cambio, hoy día, todos sabemos nuestros horarios. Ahora, son mas de la siete, y terminaremos en el mejor de los casos a las nueve de la noche y hasta que lleguemos a nuestras casas respectivas serán las 9 y media, diez menos cuarto o las 10 de la noche. En la Fundación Independiente nos hicimos el firme propósito de trabajar y colaborar para cambiar los horarios. Hemos aprobado un calendario, y este calendario se está cumpliendo, hasta el momento, y consideramos que con el esfuerzo de todos en el año 2009-2010, España estará en un mundo más humanizado, más globalizado, más normal y europeo, gracias a unos horarios más racionales.
Hechos desarrollados, estos últimos tres años, que intentaré telegráficamente informarles. En enero del 2002 iniciamos nuestros primeros pasos. La primera actividad fue la celebrada, como hemos dicho, en el IESE: un Encuentro Interdisciplinar 'Los Horarios Españoles y la Vida Familiar', del que hoy celebramos el tercer aniversario. Le siguió una conferencia: 'La normalización de los horarios españoles con los de la Unión Europea' que pronuncié en el CSIC, dentro del XLVIII Curso de la Sociedad de Estudios Internacionales; y el estudio 'El mismo euro, el mismo horario' realizado por TABULA-V, por encargo de la Fundación Independiente. Estas tres actividades fueron el motivo del libro 'La hora de Europa. La hora de España', que editamos y presentamos en el segundo semestre del 2002. En enero del 2003 pusimos en marcha una Comisión Nacional con un nombre que no cabe en ninguna tarjeta de visita: Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios españoles y su Normalización con los de la Unión Europea, que presido. Su primera reunión fue el 17 de junio del año 2003 y la última reunión, la número 15, la hemos celebrado hace pocas fechas, el 31 de mayo, en una sede de Comisiones Obreras, con la asistencia de su Secretario General, D. José María Fidalgo. De la misma manera que la primera fue en la Fundación Universitaria Española, con la presencia de su Presidente, D. Gustavo Villapalos, todas han tenido lugar en sedes diferentes. Hemos celebrado reuniones en el Consejo Económico y Social, Fundación Ortega y Gasset, IMADE, Instituto de Ingeniería de España, Universidad Rey Juan Carlos, OCU, .... Estamos en una fase de sensibilización de la sociedad, deseamos llegar al ciudadano para que de una manera reflexiva diga "qué hago yo con mi tiempo". La Comisión Nacional publicó en octubre de 2004 'España en Hora', que se ha presentado en varias ciudades y en diferentes entidades. Posteriormente, hemos publicado un 'Cuaderno de Sociedad', la Fundación Independiente tiene una colección de Cuadernos de Sociedad, el número 29, está dedicado a tres mesas redondas que celebramos el pasado 17 de noviembre, en la que participaron veintitrés personalidades de muy diferentes ámbitos: el astronauta D. Pedro Duque; el cineasta D. José Luis Borau; el Presidente de la OCU, D. Carlos Sánchez Reyes; la periodista Dña. Isabel San Sebastián; la notaria Dña. Isabel Estapé; la escritora Dña. Natalia Figueroa; el arquitecto Dr. Antonio Lamela, ... o la Presidenta de la Asociación Española de Mujeres Empresarias de Madrid, Dña. Inmaculada Álvarez, que hoy nos acompaña en el Encuentro.
Por otra parte, dentro de esta Comisión Nacional se ha constituido un Comité Ejecutivo que este último año, ha mantenido 43 reuniones con destacadas personalidades de diferentes ámbitos, desde el Palacio de la Moncloa, hasta la calle Génova donde está la sede del PP. Entre los proyectos inmediatos de esta Comisión Nacional está, la publicación del Libro Blanco, que va a salir el próximo mes de octubre. Recientemente, he firmado un acuerdo, para la mejor preparación del citado libro, con el Centro Internacional Trabajo y Familia que forma parte del IESE y que dirige la profesora Dña. Nuria Chinchilla. Por otra parte, a partir del 15 de septiembre pondremos en marcha un Observatorio de los horarios.
Expuestas, muy sucintamente, las actividades desarrolladas, y en curso. Expondré, muy telegráficamente, unos pocos puntos importantes sobre nuestras propuestas y sus objetivos.
Primer tema, en el que pienso que todos tendríamos que reflexionar, dar valor al tiempo. Todos tenemos las mismas 24 horas al día. S.M. el Rey tiene las mismas 24 horas que si hubiera un último ciudadano. Dependerá de cómo distribuyamos este tiempo o lo utilicemos, seremos más felices, o nos encontraremos mas frustrados. Nos preocupa que no siempre demos valor al tiempo. Reflexionemos, por ejemplo, sobre cuántos minutos al día, a la semana, al mes, que se convierten en horas, hacemos perder y nos hacen perder en entrevistas, reuniones, actos, ... Esto hay que terminarlo. Cuántas veces en diferentes actos disculpamos la falta de puntualidad con los "10 minutos académicos de retraso", pues no, estos 10 minutos que muchas veces son muchos más, van contra la convivencia, van contra las personas que son puntuales y suponen poco rigor. Considero que la racional utilización del tiempo y la puntualidad son muy importantes. Las reuniones tienen que tener un orden del día conocido, una hora precisa de empezar, una hora concreta de terminar.
Segundo tema: ¿Dormimos lo suficiente?. No dormimos lo suficiente. Este es el país europeo que menos horas duerme y cualquier especialista, cualquier médico dice que esto no es bueno. Hay una regla de oro, 8/8/8, que no cumplimos. La somnolencia y el cansancio que se derivan de dormir poco, causa de unos horarios y hábitos poco racionales, influyen en nuestra baja productividad, en un porcentaje elevado de accidentes de tráfico, laborales y domésticos. Esto es una realidad, no dudemos de ella, no le demos la espalda.
Tercer tema: Conciliar la vida personal, familiar y laboral. Esto es básico y más teniendo en cuenta que estos últimos 30 años en España ha habido una incorporación masiva de la mujer al mundo del trabajo. En este aspecto, partiendo de la base que el hombre y la mujer en casa tienen que hacer las mismas funciones, tienen que complementarse, esto cada día es más difícil porque con nuestros horarios no es posible. A nivel europeo la jornada laboral normalmente se termina a las 5 y media o las 6, con lo cual hay posibilidad de que la vida familiar, la vida personal y la vida laboral tengan una conciliación.
Cuarto tema: Comidas tardías y excesivas. En Europa lo normal son 45 minutos, una hora. En España, los llamados almuerzos de trabajo, a los que asistimos muchos, entre ellos Ministros y altos cargos de la Administración y del mundo empresarial duran de 2-3 horas como mínimo. Somos conscientes de la paralización o bajo rendimiento que supone en muchos cientos de despachos estas comidas, y la prolongación, innecesaria en muchas ocasiones, de la jornada de tarde.
Podríamos seguir hablando de los horarios laborales y la productividad, de los horarios escolares, y el drama para muchas familias a partir del día 1 de julio. Terminan las clases, y qué hacen con sus hijos trabajando los dos? No es extraño el bajo número de hijos, no es extraño las rupturas familiares, la desestructuración familiar, y estos niños, que les llaman los "niños de la llave", que llegan del colegio a las 5 de la tarde a su casa, que no hay ni un solo adulto, porque no existe ni el abuelo ni la abuela en muchos casos, ni la ayuda de un 'canguro', que también tienen sus funciones.
Podría hablar también de accidentes laborales, de conductores somnolientos, de la libertad de horarios comerciales, pero para concluir me permito hacer un llamamiento a todos ustedes: hay que movilizarse, no hay que esperar a que lo haga el vecino, o el papá Estado. Tiene que ser la sociedad civil la que de los pasos, cada uno en función de sus responsabilidades. Es necesaria una política de gestos. Esperamos que un día un ministro del actual gobierno, o del que venga, diga: "son las 6 de la tarde, mis colaboradores y yo, a partir de hoy, todos los días, a partir de las seis de la tarde, por respeto a todo el personal del ministerio, dejaremos nuestros despachos, en la seguridad que hemos cumplido con nuestras obligaciones"; al igual que hacen sus colegas europeos. No debe confundirse el trabajar con estar en el lugar de trabajo. Hay que respetar a los colaboradores de segundo nivel, y a secretarias, hujieres, chóferes, escoltas, ... Además, de disminuir los gastos de iluminación, calefacción, aire acondicionado,... Hay que dar buen ejemplo, y no mal ejemplo. Hay que hacer una política de luces apagadas. Hay que poner en evidencia a aquellas personas que no tienen respeto con sus colaboradores.
Ya que hablamos del tiempo, el tiempo es el que manda, y debo terminar mi intervención. Espero y deseo que el coloquio me permita profundizar temas que sólo he esbozado, y abordar otros que se han quedado en el tintero, por la falta de tiempo. Como podemos observar la palabra 'tiempo', y lo que significa, es una constante en nuestras vidas.
Nada más y agradecido a todos ustedes por su presencia..
Ahora le toca el turno a D. Julio Iglesias de Ussel, Catedrático de Sociología por la Universidad de Granada donde ha ocupado numerosos puestos como Director del Departamento, Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, etcétera. Durante cuatro años y hasta abril del 2004, entrando en la política, ha desempeñado el cargo de Secretario de Estado de Educación y Universidades en el Ministerio de Educación Cultura y Deporte donde su labor, por lo menos desde mi punto de vista, ha sido altamente satisfactoria. Ha estudiado en la Soborna y en la Escuela de Artes Sociales de París. Es autor de más de treinta libros y un centenar de artículos. Recientemente ha sido elegido Académico de Número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de la que ya era correspondiente por Granada.
Haré una reflexión sobre el tiempo pero evocando aquella apreciación de Oscar Wilde cuando escribió que: "cuando alguien me habla del tiempo, estoy seguro que me quiere decir otra cosa". Pues yo voy a seguir la senda de Oscar Wilde porque voy a hablar del tiempo pero para ello necesito decir otras cosas. Y fundamentalmente dos ideas. Una, cómo la situación política y social en relación con este tema a principios del siglo XXI es muy semejante a la que vivió Europa y América, Norteamérica sobre todo, a final del siglo XIX y principios del XX en relación al tiempo, y en segundo lugar, quería decir como la reflexión y la sensibilización en materia del tiempo es una respuesta que nos está asaltando por muchos dominios en el mundo de nuestra sociedad actual.
Efectivamente a finales del siglo XIX, en Estados Unidos y Europa, Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y otros países europeos, se empezó a producir un movimiento muy importante, en muy diversos ámbitos -científicos y políticos-, movilizados para intentar coordinar las unidades de medida, entonces sumamente heterogéneas incluso dentro de cada país. Las diversidades no solo afectaban al tiempo -cuyas medidas no estaban sincronizadas en aquella época-, pero lo mismo ocurría en otras muchas unidades de medida e incluso de precio. Las medidas de superficie muy heterogéneas, han subsistido durante buena parte del siglo XX en España, y todavía son empleadas. Con poca distancia dentro de una misma provincia se usan, por lo menos entre personas de edad, unidades de medida de superficie, muy distintas a metros o hectáreas. Y al igual que con las medidas de superficie, esa misma diversidad se producía, en España y en Europa, en las medidas de pesos, de precios, de horarios, sometidos todos ellos a cuantificaciones muy diferentes entre sí.
Esa pluralidad tenía una doble dimensión. Por una parte, era una manifestación clara de las dificultades de comunicación, de la escasa movilidad de los negocios, de la autarquía comercial y económica y todo eso dio que en Europa hubiera un altísimo nivel de especificidades regionales en todos los ámbitos. Respondían a la herencia del tiempo y respondían a ese aislamiento que hacía que precios de sus productos muy básicos, incluso en España, a principios de siglo fueran diametralmente opuestos en el norte de España que en el sur de España. El trigo por ejemplo tenía una enorme variación de precio dentro de nuestro país, a inicios del siglo XX, lo que demuestra el escaso nivel de integración comercial existente. Las unidades de superficie, de peso, de precio y de horarios eran muy diversas, a veces incluso dentro de una misma ciudad. Todo eso era un handicap en muchos ámbitos de la vida comercial y económica. Pero si esta situación manifestaba la atomización existente, a la vez, por otra parte, constituía un serio handicap para estandarizar el comercio y las relaciones económicas. De ahí que proliferen, desde muy distintos linderos, importantes esfuerzos para intentar simplificar, coordinar, sincronizar y homogeneizar esas medidas. Se impulsan medidas para generalizar las unidades de medida como instrumento básico para los intercambios de todo tipo. Y para favorecerlo se produce una respuesta institucional, científica, social y también política muy activa.
Por ejemplo en el año 1875 se firma la Convención del metro, para las unidades de medida, y se crea la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, donde luego trabajó Einstein después como bien saben, para certificar los prototipos del metro y del kilogramo que sustituirían a las medidas nacionales existentes. En 1881 se adopta internacionalmente el sistema de medida del centímetro, gramo y segundo, y en 1884, después de la Conferencia Horaria Mundial, tras una muy intensa batalla diplomática -donde Francia quedó aislada, porque pretendía generalizar las herencias de todas las medidas implantadas por la Revolución Francesa, en la regulación del calendario, los horarios, las unidades de pesos y medidas, aunque habían sido ya previamente sustituidos por Napoleón-, pero sí fue una batalla dura, desde el punto de vista diplomático en que Francia perdió y se acordaron entonces las medidas de las longitudes que Francia no acepto hasta muchos años después.
Lo singular de todo este proceso es que no fue un proceso propiamente político. Fue, sobre todo, un proceso de intensa movilización social. Toda la sociedad va a impulsar un cambio en todos esos ámbitos, hasta puntos que se ha podido decir, que en docenas de ayuntamientos, supervisores de ferrocarril, sociedades científico-técnicas, diplomáticos, científicos y observatorios competían por coordinar relojes de distinta manera.
Dicho esfuerzo fue tan híbrido, tan fluctuante en sus lealtades y redes coordinadas, que los astrónomos vendían el tiempo como si fueran hombres de negocios y los ferroviarios hablaban del orden universal de la naturaleza. Es decir, hubo un movimiento colectivo, y muy vinculado además a la expansión del ferrocarril que es el instrumento de comunicación básico en el siglo XIX, en el que la coordinación horaria era imprescindible para la seguridad en los desplazamientos y de los usuarios. Y no existía el tiempo universal; el horario de Londres no era el horario de Manchester, y era imprescindible hacer un esfuerzo de coordinación. El ferrocarril y también los transportes marítimos -expansionados notablemente a finales del siglo XIX-, necesitaban y favorecieron esa coordinación y sincronización.
La sociedad se implicó totalmente en este esfuerzo y provocó una respuesta institucional para solventar los problemas reales que la ciudadanía y los negocios contaban en esa época. Hoy, transcurrido algo más de un siglo, nos encontramos en una tesitura distinta pero análoga. Las necesidades no se orientan a responder las necesidades de sincronización derivadas de la creciente movilidad personal y creciente globalización de los negocios y de los medios de transporte, sino resultado de las demandas puramente ciudadanas.
Transcurrido más de un siglo de estos impulsos homogeneizadores de las medidas del tiempo, hoy nos encontramos ante circunstancias análogas. Y por eso la reflexión sobre el tiempo ha saltado al primer plano, no por una moda científica, sino por necesidad social.
El primer impulso, desde el punto de vista sociológico, a resaltar es que esta reflexión sobre los horarios está muy conectada con el auge adquirido en las últimas décadas por una especialidad de la sociología: la sociología de la vida cotidiana. Los sociólogos nos hemos ocupado de cosas muy exóticas durante mucho tiempo, como en todas las disciplinas, pero desde hace un par de décadas se ha producido un impulso creciente para ocuparnos de la vida cotidiana de los ciudadanos. Y el eje básico de esa vida cotidiana de los ciudadanos, su sustrato imprescindible, son los ritmos temporales de los ciudadanos y las singularidades -que son muchas- en relación con otros países europeos en España, sus singularidades y las consecuencias que se derivan desde ese punto de vista.
Hay otros impulsos que han activado la atención hacia los ritmos temporales al que no se le suele dar relevancia. Se trata del reloj biológico. En el año 1976 unos investigadores americanos descubren un sistema bioquímico capaz de generar un orden temporal interno en las actividades del organismo humano. Es decir, que nosotros no somos una pura materia disciplinable de una manera autónoma, sino que tenemos un reloj interior que gobierna nuestros ritmos temporales y salud, cuya violación produce efectos nocivos en nuestro equilibrio, en nuestros insomnios y en muchos aspectos que pueden derivar en malestar y enfermedades.
El descubrimiento del reloj biológico implica un desafío a nuestra sociedad; tenemos que tener presente no sólo el reloj mecánico, sino que dentro de nosotros mismos tenemos la regulación temporal sometida a los condicionamientos de nuestra propia biología.
Un tercer impulso proviene del debate que ha producido las modificaciones en la hora oficial, para favorecer las políticas de ahorro energético. El paso del horario de verano al de invierno, con unos efectos en el ahorro energético que en España, el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético, estima que el ahorro en iluminación en el sector doméstico, con el cambio de horario en verano, para una familia puede representar el 5 por ciento de la factura; para el sector comercio y los servicios, el ahorro se estima en el 3 por ciento de consumo. Pero, eso a su vez, sensibiliza a los ciudadanos sobre la relevancia de las cuestiones temporales y, al mismo tiempo, despierta las alertas de sectores que se oponen, precisamente, porque consideran que afecta negativamente a la capacidad de adaptación al reloj biológico.
Otro elemento a tener en cuenta es el debate intensísimo que se produce en la esfera laboral, sindical, empresarial, sobre el recorte del tiempo de trabajo. Yo creo que este es un escenario y un sector absolutamente estratégico y nuclear porque, tengo para mí, que los problemas de los horarios, y en España en particular, están muy conectados con los problemas de la jornada de trabajo. Y entonces ahí, estamos confrontados a una dinámica positiva y a otra negativa, en el escenario de futuro. Es decir, en la jornada de trabajo hay una tendencia contradictoria porque por una parte hay una tendencia y una presión hacia la reducción de la jornada de trabajo, pero existe también en las demandas y las presiones de los convenios colectivos una presión para la ampliación de los días de vacaciones. Estas son contradictorias. Evidentemente, el sistema productivo no puede conseguir u ofrecer progresos sustantivos en ambos a la vez. Por consiguiente, la estrategia para conseguir una mayor flexibilidad en materia de los horarios temporales tendría que pasar necesariamente por la reducción de jornada de trabajo, mucho más que por la ampliación de los días de vacaciones. Pero Francia, que implantó esa reducción de la jornada del tiempo de trabajo en el año 1997, la ha suprimido.
La compatibilidad en la vida profesional y familiar es una dimensión crucial. Supone pasar del terreno de los principios al terreno de la práctica. Pero además porque -por primera vez, probablemente, en la historia- la sociedad española, las personas, los matrimonios, tienen menos hijos de los que desearían tener, lo cual es una grave situación, que la democracia no proporcione los medios legítimos para que los ciudadanos puedan satisfacer sus objetivos y sus deseos.
Hay otro movimiento y es la creciente sensibilidad colectiva ante unidades temporales muy pequeñas. De hecho, no se olviden, en el siglo XVIII había relojes que sólo tenían la manecilla de la hora, no la de los minutos; con ello era suficiente para los intercambios sociales; la jornada se podía ubicar y las interacciones ser reguladas, bastaba con la hora, incluso con las campanas de las iglesias. Pues bien, no sólo se puso la manecilla de los minutos sino que cada vez más hay una presión y un uso sistemático de los segundos. Hasta los programas de televisión y no digamos en lo que es el cronometraje del atletismo, el ciclismo, el automovilismo, el fútbol, el baloncesto, etc., que miden el segundo. Y lo hemos superado; nos hemos instalado ya en el nanosegundo, que como saben ustedes es una expresión aparecida hace dos décadas, cada vez más empleada por la difusión de la nanotecnología, que es la tecnología de las dimensiones ínfimas y que equivale a un tamaño 80 mil veces inferior al diámetro de un cabello humano.
La sociedad de la información es otro ámbito que ha impulsado la reflexión sobre los horarios y el tiempo, al facilitar la comunicación en tiempo real y sin coste prácticamente.
Y desde luego, en España -y en esta tarea ha sido ejemplar el impulso de la Fundación Independiente y la iniciativa de D. Ignacio Buqueras-, el análisis de la especificidad de los horarios en España y los costes sociales de esa medida.
Yo creo que en estos aspectos, en los problemas y dimensiones que he mencionado, se encuentran los anclajes de la singular situación de los horarios en España. Aquí podríamos evocar los términos mencionados por Don Quijote de la Mancha, cuando hablaba de "y ahora en estos detestables siglos". Algo así me pasa ahora con el tiempo, cuando se termina el disponible para mi intervención; pero tenemos que pasar del lamento a la acción, como bien nos ha expuesto en esta tesitura Ignacio Buqueras.
Muchas gracias Julio por tu intervención. Cedemos ahora la palabra a nuestro tercer ponente, Doña Inmaculada Álvarez Morillas, que es Presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias en Genética Activa y Presidenta de la Federación Iberoamericana de Mujeres de Empresa, al igual que Presidenta de la Comisión de Emprendedores de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, Vocal de la Junta Directiva de la CEOE en representación de CEIM y Vocal del Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid.
Muchas gracias D. Rafael y sobre todo, muchas gracias a D. Ignacio Buqueras. Buenas tardes a todas y a todos.
Llevamos toda la tarde hablando de palabras que podrían y pueden parecer totalmente extrañas: la conciliación, la empresa flexible, la empresa responsable, los horarios, los tiempos,... ¿Qué es lo que ha pasado? Yo creo que lo que ha sucedido es que ha cambiado mucho la sociedad en este país, que no estamos ya a finales del siglo XIX, ni a principios del XX, sino que estamos iniciando el siglo XXI y lo que nos ha pasado fundamentalmente es que las mujeres nos hemos incorporado al mundo laboral, y con ello se ha creado un problema muy serio. Nos hemos encontrado con los niños en casa, y, con lo que es todavía más importante, con las personas dependientes sin atender, hemos descubierto que antes teníamos un reparto del tiempo, del espacio, de la manera en que se hacían las cosas que ahora es inviable, lo cual nos lleva forzosamente hacia la conciliación. Nos hemos encontrado con una nueva necesidad y con el reto de decidir qué medidas tomar para darle respuesta, estudiar propuestas y ver su viabilidad y cómo podemos aplicarlas a las distintas empresas.
¿Qué es lo que pasa cuando trasladamos el 'problema' a la empresa española? Dices que somos anárquicos, y es que somos los más anárquicos de toda la Unión Europea. Aunque también es verdad que hemos empezado a cambiar un poco más tarde, de modo que lo que otros países tienen ya bastante superado, nosotros todavía lo llevamos muy mal.
Otro problema que tenemos en nuestro país, además de la incorporación de la mujer al mundo laboral, son las increíbles distancias que tenemos entre el centro de trabajo y nuestro domicilio. Cada vez hay ciudades dormitorio más alejadas del núcleo urbano principal, y a su vez las grandes empresas empiezan a ubicarse en núcleos empresariales también fuera de la ciudad, lo que condiciona que la mayoría de los trabajadores residan en poblaciones distintas a donde trabajan, e incluso que deban cruzar o rodear el núcleo urbano principal para llegar de su domicilio a su oficina. Así el que trabaja en Móstoles vive en Fuenlabrada, el que trabaja en Fuenlabrada vive en Pozuelo, etc. Lo cual implica que tendríamos que reorganizar muchas cosas.
Cuando hablamos de tiempos, yo hablaría de ponernos todos en tiempo y ponernos todos de acuerdo en qué es lo que queremos hacer, dónde y de qué manera lo podemos hacer para ir paliando estos problemas.
Yo creo que esto, el trabajar conforme estamos trabajando ahora mismo, sin ese 8, 8 y 8 que decía Ignacio, lo que nos está produciendo es un estrés tremendo. Debemos además estar comprometidos en bajar ese tipo de tensiones, debe estar comprometida la Administración, deben estar comprometidos los trabajadores, comprometidos las empresarias y empresarios de este país.
¿Qué pasa cuando un poco de este debate lo trasladamos a una Junta Directiva de una Confederación Empresarial? Pues la verdad es que, mis compañeros varones, la inmensa mayoría de las veces me miran como si fuera un fantasma, porque no es eso lo que se está viendo, no es ahí por donde iba el camino que estábamos pretendiendo seguir hasta ahora, hay que cambiarlo absolutamente todo.
Lo primero que nos preocupa es la productividad, que es la prioridad de la empresa. Un cambio de horario probablemente implicaría un problema de productividad. A continuación, empiezan a protestar los distintos sectores y llevan razón. En mi opinión lo primero que habría que cambiar en este país sería el horario escolar, entendido no como el horario que hace el niño a diario sino como la cantidad de vacaciones que tienen los escolares. El niño tiene 2 meses y medio en verano, tiene 20-25 días en Navidad, tiene también una semana que no sé lo que es ahora, antes era la Semana Blanca, y tiene después 10 días en Semana Santa. Todo ese tiempo en que los niños no están en los colegios hay que adaptarlo al trabajo de los padres, siendo las madres normalmente las que producen falta de productividad en la empresa en estos casos porque algo tienen que hacer con los niños. Además, hemos de tener en cuenta que conmigo, con las personas de mi edad quiero decir, que ya contamos 60 años, se acaba la última generación de esas abuelas que no trabajaban y que siempre estaban ahí para cuidar de los nietos. A partir de ahora toda esa carga que estaban soportando los llamados superabuelos, no la podrán acarrear.
Luego, cuando hablamos de horarios, tenemos que procurar que todos ellos estén puestos de una forma lo más racional posible para que se puedan ir acompasando, es imposible que se concilie en estas condiciones, es imposible que la empresa sea responsable con estas premisas. Ya no solo por los niños, que caminan día a día hacía su autonomía, sino también y en gran medida por las personas dependientes y los minusválidos, que siguen una trayectoria opuesta y que demandarán cada vez más cuidados, más atención, y por tanto más tiempo.
La Administración debe concretar una serie de medidas, una serie de infraestructuras que puedan ser viables, para que tanto trabajadores como empresarios podamos distribuir nuestros tiempos de una manera medianamente aceptable.
Además hay sectores que tienen, a la hora de hablar de este tema, de la conciliación, muchísimos problemas.
Cuando hablamos de comprimir jornadas dentro de lo que es la empresa flexible, de pretender dar un día más de descanso semanal, trabajando unas cuantas horas más al día, muchas veces el que salta es el de la construcción, o el del metal o es el industrial, que dice: "Bueno, siempre ponéis el mismo ejemplo", el ejemplo de IBM y Amparo Moraleda. Es muy fácil para una empresa de tecnología hablar con sus trabajadores y decirles a que hora deben entrar, como pueden flexibilizar, como comprimir el horario, como pueden hacer determinadas cosas que no solamente puedan ir en beneficio de la productividad de la empresa sino también de los trabajadores. Cuando estamos hablando de una obra, se toca la campana a las 8 y se termina a las 5 de la tarde, ese sector tiene verdaderos problemas para poder hacer una racionalización del tiempo que no sea estrictamente la suya.
Cuando hablamos de reducir la jornada, la hostelería, que es la gran beneficiada por la jornada partida con dos horas para comer, también protesta porque ajustando una hora más, para salir antes, habría mucha gente que probablemente no fuese a comer ese menú, que ahora mismo es imprescindible porque tienes jornada de tarde.
Y ¿qué decir de los horarios comerciales? ¿de la libertad de horarios comerciales? Yo creo que, los que estamos habituados a viajar por las distintas partes del mundo, sí que vemos que todo eso está muy racionalizado. Yo creo que en el primer sitio donde observe algo por el estilo fue en Estados Unidos, y lo podemos ver en cualquier película de este país, allí a las 5 en punto suena la campana y se queda todo conforme está. Aquí no, aquí alargamos innecesariamente la jornada laboral hasta tardísimo. No sé qué Ministro es, creo que es el de Administraciones Públicas, el que le pidió al Presidente del Gobierno una condición para aceptar el cargo de Ministro, y era que él no se quedaba hasta más tarde de su horario porque él quería compatibilizar su vida personal con su vida laboral. No sólo tenemos que compatibilizar la vida personal con la laboral, hablamos también de nuestro tiempo de ocio, de poder ir una tarde al cine, de poder quedar con los amigos… Cuando se está trabajando hasta las 9 de la noche prácticamente es imposible que después podamos hacer nada.
La distribución horaria, es un reto que no podemos afrontar en solitario ni los empresarios, ni la Fundación Independiente, ni los trabajadores. Es algo en lo que, yo creo, que debemos estar concienciados todos, absolutamente todos y en lo cual es imprescindible que la Administración legisle muchísimo, pero no solo en lo referido a la conciliación, también es fundamental que lo hagan en contra de la discriminación por género, que no la propicien. Por ejemplo, la ley del permiso de paternidad y maternidad dice que "podrá tomar el permiso cualquiera de las dos partes de la pareja", yo le decía al Ministro: "Ministro, cámbianos la palabra "podrán" por la palabra "tendrán"". Es decir, que sean 16 semanas o 25, a mí me da lo mismo, que las primeras semanas sean para la madre porque ella es la que se tiene que recuperar del parto, del embarazo y de esas cosas que todavía, de momento, hacemos nosotras, pero que después sea el padre quien se tome ese tiempo para conocer y disfrutar de su hijo, para ser consciente de sus nuevas responsabilidades.
Pero prescindiendo de ese tiempo obligatorio para la madre, que haya el mismo tiempo y que sea obligatorio también para el padre, es decir, cambiando la palabra "podrán" por "tendrán", así la empresa a la hora de ver a una persona, no verá una connotación negativa en la mujer, por el hecho de tener 2 hijos o estar en edad fértil, y la encuentren positiva en el hombre porque tiene menos responsabilidades, crean que se pueda entregar más a trabajar bien. No verían en ella la amenaza de una baja de cuatro meses, que en él no consideran.
Pero esto todavía no se ha conseguido, poco a poco iremos cambiando esa mentalidad. También hay que terminar con el hábito de que sea la mujer, que hoy yo creo que tenemos mucho que decir dentro del mundo del trabajo y del mundo de la empresa, quien haga uso siempre de los contratos a tiempo parcial.
El contrato a tiempo parcial es una herramienta fantástica, pero es una herramienta fantástica para la conciliación, para poner España en Hora y para ponernos a todos en hora en determinado momento, pero tiene que ser una herramienta para hombres y para mujeres. Todos tenemos la obligación de compartir todas esas responsabilidades, como no, la empresa tiene que hacer y asumir que eso se puede cumplir y que se tiene que cumplir. Este tipo de permisos se tienen que dar igualmente a hombres que a mujeres y además racionalizar, fundamentalmente, el horario de entrada y de salida.
Una cosa que no se ha dicho aquí y que a mí me parece muy importante, a la hora de poder llegar a trabajar, es cómo podríamos organizarnos. Dentro de poco no vamos a caber, entrar en Madrid va a ser imposible a determinadas horas de la mañana, como también va a ser imposible el conseguir salir. Habría que intentar adaptar los horarios, en aquellos sectores en los que se pueda, de tal manera que se pudiera entrar o salir de determinadas empresas a determinadas horas, y no todos al mismo tiempo, en ese sentido el permitir la entrada de en una determinada horquilla de tiempo, según la preferencia del trabajador, y siempre que las necesidades de la empresa lo permitan, es una forma de contrarrestar este problema. No sería tanto hablar de que el horario del comercio estuviera hasta tal hora, sino que fuese más o menos flexible, al igual que los distintos sectores. Alguna cosilla en este sentido se está haciendo en Italia y parece que no les va mal, es decir, abrir en horas continuadas y cerrar en horas continuadas.
También la educación al ciudadano es fundamental, y debe venir indiscutiblemente desde la Administración, desde la Empresa y desde los Sindicatos. Todos los agentes implicados hemos de colaborar en el cambio de mentalidad.
Nuestro último ponente es Dña. Consuelo León, Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, Investigadora del Centro Internacional Trabajo-Familia del IESE. Consuelo colabora en numerosos medios de comunicación como periodista y ha sido Subdirectora de la Agencia de Prensa ECCOPRESS de Madrid. Es autora de 'La Infanta Cristina', 'La mujer hoy', 'Vencer la anorexia' y 'Diario de Marta'. Es coautora, con Dña. Nuria Chinchilla, de 'La ambición femenina: cómo reconciliar trabajo y familia'.
Muchas gracias D. Rafael, gracias a todos.
Yo quería hacer una reflexión de lo que venimos trabajando desde el centro, que son las Políticas de Empresa y yo quería empezar por algo que ha iniciado Inmaculada y es esa situación de la mujer, que parece que todo este tema viene provocado porque la mujer está en el mundo laboral y me acuerdo que en un estudio que hicimos con la Fundación ADECO, hace ya unos años, realmente la discriminación no era por género o por sexo, sino por maternidad. Luego hicimos un estudio y comprobamos que realmente hay un tópico, hay un mito en la empresa, que es que la maternidad tiene un coste excesivo, cuando lo que tiene un coste excesivo es la cantidad de bajas por estrés, por depresión, el absentismo que es el problema número uno, y todo eso son patologías que están relacionadas con el tiempo, con un mal uso del tiempo. Un embarazo, a fin de cuentas, es un tiempo programado, donde ves que va creciendo esa noticia en una persona, pero es un tiempo que está previsto y que la empresa puede prever.
El problema más grave que tenemos en España es que no tenemos horario laboral, es decir, da igual que los sindicatos acuerden en convenio unas horas, porque realmente no lo cumple nadie y los primeros que deberían dar ejemplo son aquellas personas que de algún modo su trabajo desencadena otros trabajos.
¿Qué está sucediendo ahora? Que hay una falta de perfiles profesionales y por lo tanto las políticas de conciliación se enmarcan ahí, es decir, como retener talento y como conseguir el mejor talento que se pueda ofrecer.
Hace un par de años se hizo una encuesta entre alumnos del master y entre las variables en las que influía su decisión de aceptar un trabajo, y me estoy refiriendo a futuros directivos que han hecho un master y una inversión en tiempo y en dinero, era por supuesto seguir aprendiendo y por lo tanto ser empleable, el nivel salarial pero al mismo nivel el poder conciliar vida personal con vida laboral. Esto ya es un cambio de tendencia, si esto ha llegado ya a una generación de directivos jóvenes, no quiere decir que sean más vagos sino que hay unas preferencias que están emergiendo, lo que decía Julio, toda esa sociología del hombre corriente que es cada vez mayor y es el que va a marcar la pauta de las empresas y de la sociedad.
¿Quién puede liderar ese cambio? Ese es el problema, no sabemos quién debería tirar del carro, es decir, ¿tendría que ser la Administración Pública, cambiando los horarios por decreto ley de los restaurantes, de los horarios comerciales?.
Nos decía, D. Rafael Termes, antes de esta sesión que ya hubo un Ministro de la Gobernación que quiso hacerlo y no lo consiguió. No sé si ahora podrá ser posible, pero está claro que si los telediarios fueran antes, si los horarios de los restaurantes fueran un poco más temprano como por ejemplo en Francia, que es destino turístico mayor que España y sin embargo tienen unos horarios más acordes con el horario Europeo, que es a lo que deberíamos ir. Pues evidentemente todo esto tiraría de lo que es el horario de las empresas, al empresa por sí misma no puede cambiarlo todo, no puede asumir todas las políticas, no puede ponerlo todo en las guarderías, es decir, la empresa es un motor mas, pero está la Administración Pública, está la Sociedad y luego está lo que es la cultura del tiempo.
Hicimos también un estudio para la Generalitat de Cataluña a 2000 familias de doble ingreso y nos dimos cuenta, que ante todo este conflicto, ellos iban manifestando cuales eran los condicionantes más graves, esta tensión en el tiempo. De todas formas, en un estudio, es muy distinto lo que la gente contesta, a lo que a través de otras preguntas que haces, realmente piensa. Y nos dimos cuenta que, aunque ellos como primer problema ponían sobre el tapete todo aquello que hace referencia al tiempo en cuanto al sistema formal, es decir, los horarios laborales y escolares no son compatibles o no hay políticas en mi empresa, esas eran las primeras dificultades para conciliar trabajo y familia. Sin embargo, cuando se hacían otras preguntas mas subliminales, mas profundas, nos dábamos cuenta que habían otros factores que era esa gestión del tiempo personal, es decir, del sistema informal del tiempo y también lo que el entorno marca. Entonces el primer factor que influía en ese problema era "mi personal manera de conciliar trabajo y familia, es decir cómo me organizo mi gestión del tiempo" y luego, por otra parte "la falta de apoyo por parte de mi superior y mis compañeros".
Lo que estamos viendo también en las empresas es la lucha contra esa tendencia del trabajo presencial, es decir, la gente está allí por si acaso. Es evidente de que hay unos trabajos en los que hay unos turnos, hay una atención al cliente y hay una serie de cosas que hay que atender en unos horarios concretos, pero hay muchísimas tareas que es evidente que se pueden realizar pues teniendo en cuenta la consecución de los objetivos, el trabajo por objetivos, que es un arma de doble filo porque se pueden poner los objetivos demasiado altos. Pero si tenemos esto en el horizonte pues será mucho más fácil el ir ajustando.
¿Cuáles son las medidas más demandadas en la empresa? En los estudios que hemos ido haciendo, están en avance todo lo que es la jornada reducida, los cursos de gestión del tiempo y el horario flexible.
Sin embargo, están en retroceso dos medidas, la media jornada y la semana comprimida. La media jornada o la jornada a tiempo parcial, es verdad lo que decía Inmaculada, no debe ser un tema sólo de las mujeres, pero es verdad que no ha tenido mucho desarrollo porque, en mi opinión, desde el boom de las empresas de trabajo temporal en el anterior gobierno socialista se copó el mercado y realmente hay una situación precaria, la mayoría son mujeres y jóvenes, que tienen un trabajo temporal encadenado y aparentemente concilian porque hacen un trabajo discontinuo, pero no es lo mismo que un trabajo a tiempo parcial con garantías, o indefinido, o con unos objetivos claros. En España hay un 30% de trabajo temporal y esa cifra no la alcanza ni de broma otros países y al revés, es decir, que el trabajo a tiempo parcial es un 8% y en Holanda es un 40, o la media de la Unión Europea que está entorno a un 18%.
Con esto quiero decir que es verdad que tenemos Mercado Común Europeo, Moneda Única Europea, Constitución Europea parece que por ahora no, pero no tenemos Horario Europeo, y deberíamos ir a un horario europeo, un horario que fuera más razonable y más racional y ese horario todos lo conocemos, es que ya hoy hemos comentado.
El miedo es ¿qué va a ocurrir con la productividad? Tenemos una productividad por hora trabajada, hay muchos otros factores que miden la productividad pero es muy baja, España es uno de los países que la tiene más baja, con Grecia y Portugal. Pues con una productividad así cómo vamos a plantear una racionalización de los horarios.
Poco tengo más que decir, simplemente que se van viendo cambios desde que empezamos a hacer estos estudios en el año 99 y que los porcentajes no es que hayan subido mucho pero han mejorado y sobre todo lo que hemos visto han sido mejoras en empresas concretas.
Damos paso ahora al coloquio. Los que quieran intervenir no tienen más que levantar la mano y les pasaremos el micrófono. Les pido que se presentan y digan a qué ponente se quieren dirigir, aunque pueden hacerlo conjuntamente a todos ellos sin distinción.
Buenas tardes. Soy director de una empresa de consultorías dedicada al diseño de espacios de trabajo y quiero hacer una pregunta en general a todos, que está un poco ligada con la compatibilidad de los horarios, el trabajo y la vida privada. ¿Qué opináis del trabajo en casa? ¿Es una solución?
Es y no es una solución. Yo no creo que sea la solución. El estar trabajando y ponerle la pesa a las lentejas no me parece que sea una buena solución. Pero se pueda trabajar determinados días fuera de casa y se pueda trabajar unos días en casa, eso sí creo que es una buena idea. Volveríamos a intentar compatibilizarlo todo. Yo no creo que estar solo en casa, mandando las cosas por ordenador sea una esclavitud, la esclavitud máxima. Yo creo que hay que buscar unos espacios del tiempo para ser presenciales, para estar con las personas, para desarrollar en común todo lo que uno quiere hacer, porque de la otra manera creo que se avanza muy poco, muy poco, muy poco.
Sin embargo, sí creo que se puede mezclar las dos cosas. Estuvimos haciendo un programa europeo y dentro de ese programa, uno de los socios, en Alemania nos llevó a un pueblecito que consideraban que era la octava maravilla del mundo, toda su población trabajaba en unas casitas muy pequeñas y todo lo hacían con un ordenador. Me vine con una sensación de angustia tremenda porque me parecían alienígenas trabajando todos solos, sin más contacto con el mundo que el ordenador. Creo que esto implica muy poco enriquecimiento personal.
Cuando se trata sobre el teletrabajo, siempre recuerdo aquel aforismo del canónigo al discutir sobre si se podía rezar mientras se fuma o si se podía fumar mientras se reza: Depende cómo se plantee, cómo se sitúe y se ubique el problema. Si se plantea con carácter intermitente, complementario, excepcionalmente, en una situación por ejemplo de apoyo, en un momento determinado puede ser frecuente y muy generalizado en momentos concretos.
Pero pensar que la sociedad del futuro va a tener centralizada la mayor parte de la actividad laboral en el ámbito doméstico, yo creo que es un futuro no previsible para la inmensa mayoría de las actividades. Entre otras cosas, porque justamente uno de los elementos más valiosos de la actividad laboral es la identidad que proporciona la actividad, la calidad de la interacción, el aprendizaje con los otros y mil circunstancias que derivan justamente de la complementariedad con los demás que es muy difícil -si es que no imposible-alcanzarla si ese futuro de aislamiento se generalizara.
Yo creo que habrá actividades que puedan estar más centradas o más disponibles para trabajar a distancia, pero nunca como una actividad exclusiva y permanente. Esa es mi opinión. Y desde luego, algunos estudios que existen ya sobre los efectos de estrés, muestran que es más grave que el estrés producido por la actividad laboral fuera del hogar.
Una cosa muy breve, y es que las nuevas tecnologías han incorporado un ingrediente más a nuestro tiempo. Es decir, si eres capaz de hacerlo gracias a que tienes internet, eres más productivo con lo que te pueden dar más trabajo. Hace poco leía en prensa, que una importante empresa ha firmado un convenio con sindicatos de conciliación, pero sin embargo decían: "casi todos los empleados tienen conexión a internet en casa porque tienen que trabajar en casa". Eso de que tienen que trabajar en casa es como quieren tenerles controlados a todas horas.
El teletrabajo es un tema que los sindicatos no quieren negociar en el paquete de la conciliación porque no puede ser para todos, sólo para determinados perfiles. Pero el teletrabajo no es que trabajemos en casa, sino que vamos a empezar a trabajar en multitud de sitios que no serán ni la oficina, ni nuestra casa. Y ahí entra el nuevo problema de lo que es el trabajo, porque ¿dónde están los limites?. Quizá lo que hay que hacer es diseñar el espacio en el que cada persona se organiza, o un lugar que no es el habitual para poder trabajar, con un móvil, con una conexión a internet...
Comparto mucho de lo que han dicho los tres ponentes, porque además creo que el trabajo tiene que ser enriquecedor para la persona, y eso a veces se consigue gracias al compañerismo, gracias a convivir con otros y a la proximidad. Sin embargo, hay trabajos y trabajos, por ejemplo el del creador, sea pintor, escultor, escritor. Son trabajos que muchas veces se tienen que realizar desde la soledad, desde el estudio, en el propio domicilio. Por tanto, no podemos generalizar.
Buenas tardes, soy arquitecto y también un poco masoquista. Soy Presidente de la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes. Ante todo quiero dar las gracias por haberme invitado a estar aquí presente y enriquecer mis conocimientos. Yo quería hacer una pequeña reflexión porque creo que hay muchos aspectos que influyen en esto de la racionalización de los horarios españoles.
Por una parte, me parece que la televisión tiene una gran influencia. D. Ignacio Buqueras ha mencionado que dormimos poco y creo que influye que el prime time empieza a las 9 de la noche, claro eso es indiscutible, que los programas de un determinado interés empiezan a esas horas más o menos. Por una parte, está en cierto modo justificado porque la protección del menor acaba a esa hora precisamente. La Directiva Europea obliga a que desde las 6:00 horas hasta las 21:00 horas hay un determinado número de temas que no deben de ser emitidos. Pero, también aprovecho para decir que esta obligación se la están saltando a la torera todos.
Por otra parte, he oído algo a D. Julio Iglesias de Ussel que me ha parecido muy interesante y es lo del reloj biológico, porque creo que el clima influye enormemente en el horario, a parte de la psicología, la mentalidad del español o lo que sea, pero es indudable que un español en Sevilla, por ejemplo, o en Málaga, tiene una vida completamente distinta de un sueco.
Cuando un sueco viene a España, a las 3 de la tarde se echa la siesta. Indudablemente porque aprende las buenas costumbres, yo creo que son buenas costumbres eso de echarse la siesta siempre que tengas tiempo. Pero creo que es muy importante el tener en cuenta esas facetas porque influyen, porque lo que se ha dicho sobre el reloj biológico nos afecta en nuestra manera de comportarnos, de actuar, de trabajar, en suma psicológicamente en todo. Y me parece encomiable que nos incorporemos al horario europeo, pero creo que van a haber muchas dificultades en muchos aspectos y me gustaría que se diera alguna opinión o alguna faceta posible en la mesa para llevar a cabo esto. Gracias.
Indudablemente, el señor Sánchez de León lleva parte de razón. Tenemos que tener muy presente que el español es bastante extrovertido, estamos con un clima diferente al de los suecos pero muy parecido al italiano, al portugués, al griego y estos tres países tienen horarios europeos.
Por otra parte, en mi primera intervención, también he hecho notar que hasta los años 30, está demostrado documentalmente que nuestros horarios eran europeos. Cualquier escritor de la época como por ejemplo Pardo Bazán, Galdós, cuando hablan a través de sus personajes dicen "he quedado para almorzar", "en Lhardy a las 12 y media, y esta noche cenaremos en Fornos a las 7 de la tarde".
Por tanto, aunque tengamos en cuenta nuestro clima, nuestra idiosincrasia, nuestro carácter, etc. etc., debemos ser conscientes que nuestra jornada laboral, en las grandes ciudades a las 7 de la mañana tienen sus accesos completamente colapsadas de coches, y cuando salgamos del IESE nos encontraremos con las entradas a Madrid, también. Esto no pasa en otros países europeos.
Efectivamente yo creo que es muy importante el tema del reloj biológico por una sencilla razón, la humanidad durante milenios, por lo menos, ha estado sometida a unos ritmos marcados por la naturaleza, al 100%. Durante milenios el ser humano ha estado condicionado en sus ritmos vitales exclusivamente por el sol y la luz natural, por la salida y el crepúsculo del sol. A finales del siglo XIX y durante el transcurso del XX, ha cambiado por completo la situación. La electrificación del medio rural en España se ha terminado ya durante la democracia, por lo que a lo largo del todo siglo XX ha habido un proceso de generalización de la energía eléctrica que permite la artificialidad de someterse a unos ritmos temporales discrecionales.
Es muy discutible que sea inocuo el alterar ese procedimiento asentado de milenios, pero el descubrimiento de que existe una regulación temporal interna que produce efectos -y ojo, no todos los seres humanos tienen esa regulación una unidad temporal con 24 horas; la duración puede diferir-, es una prueba de los desafíos a los que estamos confrontados. Tal vez estamos tirando de la cuerda de nuestra adaptación al medio, de nuestro propio organismo, probablemente mas de lo que es razonable, si nos fijamos en el uso que hacemos de los ritmos temporales.
Y aquí quería introducir, en relación con lo que se acaba de decir, es que uno de los problemas que tiene la sociedad española, en relación con otros países europeos, proviene de virtudes sociales que tiene el español y que no tienen en otros países. Es decir, los españoles, y hay estudios que lo ponen de relieve, dedicamos muchas horas al día en relacionarnos con los demás, que es algo que es muy positivo y da una calidez a las relaciones sociales en España y una densidad en las interacciones que no tienen otros países.
Entonces, si llevamos unos horarios más racionales, lo que hay que establecer es nuestro orden de prioridades para determinar donde hemos de cortar, porque algo tenemos que dejar fuera. Por eso subrayaba que tenemos dos tendencias que además son contrapuestas, o ampliar el número de vacaciones o recortar el tiempo de trabajo. Y son contradictorias para los efectos nuestros, pero desde luego si queremos mantener la densidad de las interacciones personales, el tiempo que dedicamos en hablar con los demás que es oxigenante, positivo y mil cosas por el estilo, es imprescindible que operemos sobre la jornada de trabajo porque de lo contrario no podríamos mantener nuestro sistema productivo.
Soy de la Fundación+Familia, Fundación que tiene entre sus objetivos precisamente el fomento y el apoyo de la conciliación de la vida laboral y familiar. Quería dirigir una pregunta a Dña. Inmaculada Álvarez por su condición de empresaria. Yo en mi experiencia, ahora en el ámbito de la Fundación y antes como consultor de empresa, donde he estado unos quince años, me he encontrado que hay un hecho que es el que abre la puerta al resto que lo podemos denominar "estilo dirección". Tanto es así, que, en muchos casos, cuando no se da este primer eslabón quizá todos los esfuerzos se pierden, se quedan en políticas que al final se frenan y quedan denostadas y olvidadas.
Sin embargo, en aquellos sitios en los que hay un líder que apuesta por esta dirección, y que también suele ser un líder en su faceta privada y más personal, todo surge mas o menos de una forma espontánea. Es preciso apoyarlo menos, documentarlo menos y todo fluye en una misma dirección. No sé si tiene una idea parecida a la mía a este respecto. Gracias.
Sí, la idea es la misma. Nosotros le dimos el premio mujer empresaria en un momento determinado a Amparo Moraleda, pero también se lo dimos a Isabel Linares, de Sanitas. Sanitas es un ejemplo porque tiene un líder en ese sentido y entonces lo de apagar las bombillas es verdad, se apagan las luces y no queda ni la señora de la limpieza. Cuando alguien así tira de una empresa es muy fácil llegar a establecer políticas de conciliación, o políticas de lo que quieras, porque es ella la que las está llevando a cabo. Pero no olvidemos que he dicho Amparo Moraleda, Isabel Linares,... estamos hablando de dos grandes empresas.
Cuando tratamos de aplicar ese ejemplo a ese 99% de empresas españolas que son PYMEs, o ni siquiera eso, como me dijo un día un señor que nos estaba dando una conferencia: "Señora, ustedes no son PYMES, son PINPES, pequeña y pequeñísima empresa". Pues bueno, cuando lo aplicas a las PINPES, ¿para qué demonios quiero el líder?, si es que es imposible. Eso que estaba diciendo ahora mismo Julio, no lo podemos vender en la CEOE, eso en Diego de León no lo podemos plantear porque sí, satisfacción dará muchísima, pero si quitamos horas de trabajo y damos más vacaciones, la productividad bajará en picado. En esas pequeñas y pequeñísimas empresas, aunque haya un líder muy carismático que tire mucho de la palabra conciliación, que pueda utilizar todo tipo de políticas, es complicadísimo porque muchas veces le faltará la infraestructura humana o material.
Cuando el año pasado, la profesora Chinchilla estaba trabajando en todo este tipo de herramientas, cuando luego aquí das el premio empresa flexible, es muy fácil otorgarlo a una gran empresa y que la que tire o el que tire de ella sea un gran líder, pero cuando miramos a la pequeña empresa es dificilísimo aplicarlo, porque es muy complicado que puedan establecer herramientas de conciliación. ¿Qué herramientas de conciliación, con todo el comercio que hay en este país, puede establecer un comerciante que abre a las 10 de la mañana y cierra a las 8 de la tarde, y solamente están el/la empleado/a y el/la propietario/a? Es que es materialmente imposible, y ¿el autónomo que no tiene a nadie que le pueda sustituir en un momento dado? Por eso, muchas veces, cuando hablamos de todos estos temas, hablamos casi siempre de y para las empresas grandes, porque cuando hablamos de la empresa pequeña es materialmente imposible establecer alguna medida, se hacen pequeñísimas cosas y en muy pocos sectores, porque existen, como hemos vistos, grandes obstáculos, muchos de ellos ligados a la propia naturaleza de la empresa, por el sector, por su tamaño…
Buenas tardes, soy psicólogo industrial y representante de la CEOE en diversas instituciones formativas y educativas. Sobre la faceta educativa quería yo hacer un poco de hincapié, porque me parece que se centran, y esto lo dirijo al Sr. Buqueras, hacia el mundo de la empresa en exceso. Creo que la conciliación de la vida familiar-laboral tiene una consecuencia, que es la de los niños, y que es muy importante. En el campo de la educación creo que habría que trabajar también en este sentido, de horarios por ejemplo. Se está ahora implantando la jornada intensiva, la media jornada, que no está demostrado que beneficie en absoluto a los niños porque a lo mejor el reloj biológico, o cerebral en este caso, de los escolares, no aguanta esto de concentrar en la mañana lo que ahora se hace entre la mañana y la tarde, con tiempos de descanso, etc, etc.
Hay un aspecto, por ejemplo, el de dar preferencia al domicilio laboral de los padres para tener acceso a los colegios, este año ya se ha visto que es muy interesante y que se va a conceder, parece ser, dar cierta prioridad para que los niños tengan acceso a colegios que están cerca del domicilio laboral, no el familiar, lo que favorece todo esto.
En definitiva, creo que este es un tema que trasciende a la empresa y a lo que son los horarios laborales, pero creo que hay otras muchas realidades en la sociedad, incluso de actitudes, de cultura, que están también ahí en medio y que no podemos centrar este tema, pienso yo, únicamente en la empresa y en los horarios laborales.
Le agradezco especialmente esta reflexión, porque indudablemente siempre lo hemos considerado así. Cuando se creó esta Comisión Nacional, consideramos que el mundo de la empresa era un mundo más. La prueba es que dentro de esta Comisión Nacional hay nueve grupos de trabajo y simplemente hay uno dedicado al mundo de la empresa. Y por tanto, en mi breve exposición tenía doce epígrafes y simplemente había uno que era sobre el mundo de la empresa. Por tanto, considero que los horarios escolares son muy importantes, y crean o pueden crear, muchos problemas a las familias, y hay que estudiar si es más conveniente la proximidad del centro de enseñanza al domicilio familiar o al laboral. Lo ideal es que los tres fueran cercanos. Cada caso tendrá su particular solución.
Otros temas que afectan a la familia, al ciudadano son los horarios comerciales, y los grandes medios de comunicación social.
Lo que pasa, como bien decía Dña. Inmaculada Álvarez, hace unos momentos, la creciente incorporación de la mujer al mundo del trabajo, en estos últimos treinta años, ha supuesto nueva problemática dentro de la familia, que debe pasar por un equilibrado reparto de papeles, una mayor fuerza y protagonismo porque en el mundo de la empresa no solamente está el hombre, como estaba hasta los años 60-70, sino que en estos momentos hay una creciente presencia de la mujer. Defiendo, como he dicho, la libertad de los horarios comerciales, que considero que es el que resulta más beneficioso para los ciudadanos, especialmente para las familias, cuando en la pareja ambos trabajan. Las pequeñas empresas deben adaptarse. Me parece muy absurdo que todas las pequeñas tiendas abran a las 10 de la mañana, a lo mejor, en un barrio determinado, cuando a lo mejor no hay compradores hasta las 12 del mediodía o simplemente los hay por la tarde. Así que, hay que tener la suficiente flexibilidad.
Aquellos que han hecho un esfuerzo de adaptación, de innovación, de creatividad, están triunfando y en cambio en otros casos, los mismos hijos no quieren continuar con el negocio familiar. Es un proceso que lo está viviendo en estos momentos España, y antes lo vivieron muchos otros países europeos. En Europa se está experimentando lo que se llama el "tiempo de la ciudad" y se está aplicando en pequeñas ciudades buscando la proximidad del domicilio con la escuela, la proximidad del domicilio con el lugar de trabajo, ...
Por ejemplo, ahora mismo, La Caixa está favoreciendo que sus empleados en las grandes ciudades están ubicados en lugares más próximos a su domicilio. Esto que hace una importante entidad, supongo que pronto las demás cajas y bancos también lo harán, y de esta manera también facilitarán una reducción de los agobios de tráfico en las grandes ciudades. Imagínense ustedes que todos los grandes bancos, todas las cajas de ahorros en las grandes ciudades lograran que sus empleados estuvieran próximos, que pudieran ir prácticamente andando a su lugar de trabajo e incluso les facilitaran créditos especiales para un cambio de piso. Esto no es tan utópico, existe ya, por lo menos, una institución que lo está haciendo y le está dando buen resultado y sus empleados están satisfechos..
Yo creo que el tema es importante y tema de los horarios, en definitiva, hay que incrustarlo en la opinión pública, en la agenda pública vinculado a las demandas de calidad de vida en la sociedad moderna. Creo que hay que darle un carácter más amplio para poder fortalecer la reivindicación que tiene que operar en todas las dimensiones al mismo tiempo. Por consiguiente ninguna se puede dejar atrás. Pero sí me gustaría reivindicar, la conveniencia de actuar sobre todo con la empresa a todos los niveles. No creo que la Administración pueda hacer algo importante porque creo que justamente en la medida en que tiene que legislar aspectos muy globales, complementarios, etc., al final se van neutralizando y tiene poca capacidad de innovación la Administración Pública como tal para poder, con carácter global, regular el tema de los horarios. Pero sí creo en la micro política y en la capacidad de hacer actuaciones concretas que respondan al perfil de las responsabilidades reales de sectores, de empresas concretas, de provincias concretas, de barrios.
Me llama mucho la atención, cuando hablamos de horarios comerciales, un tema que he seguido muy en la lejanía. Las farmacias, que hasta hace unos años tenían sus horarios rígidos, hasta que varias de ellas decidieron abrir las 24 horas. Entonces yo me pregunto y ¿por qué no respaldamos que haya actividades comerciales que hagan lo mismo?. En ese sentido creo más en la iniciativa creativa para resolver problemas reales del entorno, que no regular. A lo mejor con una regulación general, se resuelve un problema o una demanda en una región o un determinado mes de un año, pero se crea en otra zona. Se necesita sobre todo flexibilidad y pluralidad, que la dinámica social conducirá a resultados provechosos para la mayoría.
Formo parte de la Fundación Independiente, donde estamos estudiando los horarios y soy Secretaria General del Consejo de Personas Mayores. Creo que en esta cuestión, como en todo, lo que hay que hacer, o lo que pretendemos hacer en la Comisión es establecer un orden de prioridades. Es decir, el fin de esta Comisión no es ni siquiera el cambiar los horarios, vemos que hay que cambiarlos como un medio para humanizar mas la vida en nuestra sociedad.
Es decir, ¿por qué está haciendo esto la Fundación Independiente? Porque hay un clamor de la propia sociedad, de los jóvenes de treinta a cuarenta y tantos años que realmente se dan cuenta que no se puede mantener este ritmo de vida. Los horarios son salvajes y creo que no exagero. ¿De qué se trata y qué es lo importante? Pues que hay que humanizar la vida de nuestra sociedad para que hombres y mujeres puedan disponer de mas tiempo para su vida personal y para su vida familiar. Porque realmente la víctima de este ritmo de vida que estamos llevando es la familia, es decir, los hombres y las mujeres. Y no olvidemos que la riqueza de un país, si hablamos de productividad, son sus hombres y sus mujeres. Y una de las consecuencias tremendas de este ritmo de vida es que no hay relevo generacional porque nacen muchos menos niños.
Creo que el objetivo es establecer esas prioridades. Ha llegado el momento de pensar si este modelo de sociedad que estamos desarrollando es el que conviene para que sus hombres y sus mujeres puedan realmente alcanzar esa felicidad a la que todos tenemos derecho, incluidas las personas mayores. Si hubiera una huelga de abuelos hoy en España quebrarían muchas empresas probablemente, y ese también es un problema, porque los abuelos nunca sustituyen a los padres, ni las cuidadoras sustituyen a los padres. Luego, a final de semana, esos padres que quieren atender a los hijos que no han atendido porque no han podido, no porque no hayan querido, les llenan de caprichos y de cosas y estos niños pues claro, su educación deja mucho que desear.
Es un tema de una profundidad y de una importancia que era lo que yo quería subrayar. Porque hablando de productividad, cuando yo estuve en Rusia, se hizo una encuesta para averiguar por qué en las empresas y en las fábricas había tanta gente con depresiones, tanto alcoholismo, etc., y descubrieron que eso ocurría, que cuando una mujer tenía un niño, se incorporaba inmediatamente al centro de trabajo y el niño se metía en un centro para niños desde que nacía. Y se vio que los niños que de pequeños tuvieron la posibilidad de estar con sus abuelos en su casa, eran las personas que en aquel momento no padecían estos problemas tan graves. Y a partir del año 88 en Rusia se pagaba a la mujer cuando tenía un hijo una excedencia hasta que el niño tenía dos años y medio, porque era más rentable para la sociedad que se quedara en su casa cuidando a sus hijos.
La mujer se ha incorporado al mundo laboral y me parece que es una conquista y estoy de acuerdo con ella y me parece muy bien, pero el hombre no se ha incorporado y han quedado los hogares absolutamente desmantelados. Antes estaban al 100% atendidos. Esto no tiene que hacer reflexionar y no para volver atrás, sino para buscar soluciones.
Carmen, completamente de acuerdo con tu exposición.
Soy funcionario del Estado, jubilado. Quería hacer dos preguntas. Una a Dña. Consuelo León y otra a D. Ignacio Buqueras. ¿Tiene usted datos que nos pueda dar sobre las horas de presencia en el lugar de trabajo, no en la normativa, no de los obreros fabriles sino de la mayor parte que somos ahora la clase media urbana de las grandes ciudades y el tiempo que dedican al transporte en España y en los otros países de la Europa 15, no de la Europa a 25?
Y al Sr. Buqueras. Esa deriva de empezar a comer y a cenar cada vez más tarde coincide en el tiempo con la decisión de que nos incorporemos al uso horario no del meridiano de Greenwich, que pasa por Alicante, que es el que siguen los portugueses y los británicos, sino al que pasa por Berlín, que debe de estar mucho mas cerca de nosotros. Esa decisión de uso horario ¿tendrá algo que ver con ese cambio de horarios? A lo mejor la gente decidió seguir comiendo a las mismas horas que ya no eran las mismas oficialmente.
La media horaria está en 9 horas más que 8. Se trabaja una media de una hora más. Y luego está el tiempo del trayecto, que es muy variable, pero suele ser de media hora a tres cuartos de hora. Y luego, dentro de una misma empresa, pues los directivos son los que invierten mas horas en el puesto de trabajo, se habla de una media de 52 horas semanales en un nivel directivo.
Éstos son los datos. En Europa se trabaja considerablemente menos tiempo, a nivel directivo... bueno, pero en Europa se suele cumplir el horario y de hecho ya hemos visto el conflicto que ha provocado el que algunos países se quiera dar marcha atrás y aumentar un poquito el tiempo laboral que está pactado por convenio, y la gente se ha subido por las paredes.
Agradezco la pregunta del embajador Ybáñez y esto nos remonta no al año 1930, que ya he contado que España tenía unos horarios similares a los europeos, sino que nos traslada al año 1884, cuando se celebró en Washington la Conferencia Internacional del Meridiano, en la que participaron 25 países, entre ellos España. Se estableció el meridiano de Greenwich como referente mundial, y 24 usos horarios alrededor de cada meridiano múltiple de 15º.
Concretamente a nivel europeo se fijaron dos horas base, la hora de Berlín y la de Londres. Francia, Holanda, Bélgica, etc., consideraron que aunque para ellas era más próxima la hora de Londres aceptaron la hora de Berlín y España aún lo hizo peor, porque España estaba aún más cerca del meridiano de Londres, que es el mismo que el de Portugal, y las Islas Canarias, y adoptó también el de Berlín, con lo cual ya partimos de un planteamiento prácticamente absurdo. Posteriormente, se produjo, como ya hemos dicho, el cambio de los años 30, que nos separó aún más de los horarios europeos.
Hemos llegado al final de la sesión y me gustaría hacer unas reflexiones de cierre Yo he llegado a una doble conclusión: este ajuste, que no es un fin en si, sino un medio para lograr la felicidad que todos tenemos derecho a disfrutar, es posible pero es difícil.
Digo que es posible en cuanto se cambie el concepto de horas de presencia por horas de trabajo. Yo acostumbro a contar lo que le sucedió a un amigo mío que se fue a trabajar a un banco suizo. Llegó a su puesto de trabajo y el primer día vio que todo el mundo a las 5 se iba. Él se quedó porque pensó que hacía méritos ante la empresa. Al día siguiente hizo lo mismo y al tercero igual, pero al cuarto día el Director le llamó y le dijo: "¿a usted le pasa algo?"; y él contestó: "no, no, no, estoy muy bien". "Ah, es que como vemos que no tiene tiempo para hacer su trabajo en el horario de la casa pues pensamos que...". Así que en lugar de hacer méritos lo que hacía era deméritos. Aquí sucede algo por el estilo, hay muchas personas que están en la oficina hasta bien avanzada la jornada, sin hacer realmente nada, hasta ver quien se va primero. Tienen que estar. Es algo que se lleva.
El otro día, aquí en el IESE presencié la reacción de uno de nuestros antiguos, uno de los más distinguidos, por decirlo de alguna manera, que dijo: "mira, hemos llegado a la conclusión que hacemos perder el tiempo a nuestros colaboradores de una manera ominosa. ¿Por qué? Porque nosotros nos vamos a comer tarde, tenemos comida de trabajo con lo cual hablamos, hablamos, hablamos y cuando regresamos a la oficina, nuestros colaboradores han estado brazo sobre brazo, esperando que llegáramos, pero sin hacer absolutamente nada. Y a partir de aquel momento es cuando empiezan a trabajar hasta las 9 de la noche o más. Esto es absurdo y hemos decidido que horario igual para todos". Esto lo oí la semana pasada, lo dijo aquí una persona que me merece mucho respeto. Entonces, a las 19:00 horas todos a casa.
Esto para decir que creo que es posible hacer el cambio de horarios. Sin embargo, por otra parte, me parece que es difícil, porque hay como una resistencia visceral de algunas personas a aceptar que se puede cenar a las 7 y tener una vida social, intelectual, después de las 8. La prueba de que esto es así, o por lo menos lo era, nos la aporta D. Camilo Alonso Vega que era militar y tenía un genio muy vivo -lo puedo decir por el cariño que le tenía, le llamábamos Don Camulo- además era Ministro de la Gobernación y tenía todo el mando. Pues él intentó hacer el cambio y ordenó que los restaurantes cerraran a las 10, No lo logró; fracasó rotundamente. Él había pensado, si cerramos los restaurantes a las 22:00 horas, todo lo demás estará ajustado, porque a las 22:00 horas se habrá terminado todo. Pero no lo logró. Espero que nosotros lo logremos.
Hemos terminado. Agradezco mucho a los ponentes, sus inteligentes intervenciones y agradezco su presencia a todos los que hoy han asistido y a todos los que han participado en los Encuentros de este curso 2004-2005.
info@horariosenespana.com